TSE exige paridad por provincia para las alcaldías y por cantón para las sindicaturas
Las reglas para las municipales de 2028 cambian la distribución territorial de candidaturas y fijan cómo se rechazarán las nóminas que incumplan.
La paridad se revisará por territorio
El Tribunal Supremo de Elecciones cambió las reglas de paridad horizontal para las elecciones municipales de 2028. La resolución 9202-E8-2026, del 9 de octubre, dispone que el equilibrio entre hombres y mujeres que encabezan las candidaturas a alcaldías se compruebe dentro de cada provincia. Para las sindicaturas, la revisión se hará dentro de cada cantón.
Qué deberán definir los partidos
Las asambleas superiores de los partidos deberán decidir qué territorios tendrán candidaturas encabezadas por hombres y cuáles por mujeres antes de iniciar la selección interna. La revisión se hará sobre las nóminas que cada agrupación presente efectivamente a inscripción. Los partidos cantonales quedan fuera de la regla horizontal para alcaldías porque solo postulan una fórmula para ese cargo.
Las reglas para intendencias
La paridad horizontal se exigirá entre las candidaturas a las intendencias de Cóbano, Lepanto y Paquera, que pertenecen al cantón de Puntarenas. No se aplicará entre las intendencias de distritos que son únicos dentro de su respectivo cantón: San Isidro de Peñas Blancas, Tucurrique, Cervantes y Colorado.
Qué ocurre si se incumple
Para las alcaldías, el Registro Electoral dará una única oportunidad al partido para indicar cuáles fórmulas del sexo sobrerrepresentado retirará. Si no atiende esa prevención, se rechazarán todas sus nóminas a alcaldías de la provincia afectada. En las sindicaturas, se inscribirán las fórmulas presentadas primero hasta donde se mantenga la paridad, siempre que cumplan los demás requisitos; se rechazarán las restantes del cantón. A las intendencias de Puntarenas se les aplicará el mecanismo previsto para alcaldías.
El motivo del cambio
El TSE sostuvo que las reglas de 2024 permitían compensar candidaturas masculinas en unas zonas con candidaturas femeninas en otras, sin asegurar una distribución territorial equilibrada. Su nueva interpretación busca reducir ese problema. La paridad se exige en las postulaciones: el resultado final de las elecciones depende del voto. Se mantienen las reglas de alternancia dentro de cada fórmula y las disposiciones para cargos plurinominales.